Esta travesía me ha llenado de alegría y satisfacción por el mero echo de ver a tanta gente que quiero. Las emociones son indescriptible aunque al relatar esto se me llenan los ojos de lagrimas.
Es bonito reencontrarte con tu cultura, las calles donde te criaste y sobre todo con tu gente. Ahora los sentimientos amargos son los predominantes, no por irme sino que por no saber con certeza cuando volveré a abrazarles, darles un beso o simplemente, decirles te quiero mientras te cogen de la mano.
Recalco que ha sido muy gratificante esta experiencia y deseo con todo mi corazón repetirla dentro de no muchos años y con ello revivir estos mágicos momentos junto a todos y cada uno de ellos.
Quiero a Chile no porque es donde nací. Lo quiero porque en el esta toda mi familia a la cual adoro y quiero con todo mi corazón.
En estos momentos empieza la cuenta atrás. Una cuenta atrás que quiero que sea eterna para no separarme de mis seres queridos.
Ahora mismo estoy muy triste, con los ojos llorosos y con un apretón en el pecho que ahora mismo me desgarra por dentro.
Por ultimo quiero añadir que recordare por siempre este viaje, recordare Santiago como mi cuna y a la gente que quiero como la manta que me tapa por las noches.
Los quiero a todos, pero en especial a mi abuela. Es a la que mas quiero y a la que mas extrañare.
La quiero como a una madre y voy a echar de menos todo lo que sea referido a ella. Por ella es la que lloro ahora mismo al pensar que no se cuando la volveré a ver tan feliz como el día que llegue de sorpresa a su casa.
He de partir dentro de poco y les digo a todos...
...¡Hasta pronto!, la vida nos volverá a cruzar.