¿Donde quedaron los juegos de niños?, ¿Los por qués?, ¿Las lágrimas injustificadas?. Por sobre todas las cosas ¿Donde fue a parar la inocencia?, te preguntas inconscientemente.
¡Yo se donde se fue!,¡ y yo se por qué no retorna!.
Basta con echar la vista atrás y darte cuenta que la madurez te da y te quita. Precisamente nos arrebata, lenta y sin darnos cuenta, esos sueños que no cumplimos. Que se pierden en un montón de verbos y en promesas que no sabemos encauzar.
Que la vida no es mas que un cambio de piezas constantes, un mundo que cada día parece nuevo por el simple hecho que la madurez, más la fatídica experiencia nos pone los pies en el suelo. Y es en ese momento en el que reflexionamos muy a nuestro pesar: -"Soy una persona... Vulgar y corriente".
¡Yo se donde se fue!,¡ y yo se por qué no retorna!.
Basta con echar la vista atrás y darte cuenta que la madurez te da y te quita. Precisamente nos arrebata, lenta y sin darnos cuenta, esos sueños que no cumplimos. Que se pierden en un montón de verbos y en promesas que no sabemos encauzar.
Que la vida no es mas que un cambio de piezas constantes, un mundo que cada día parece nuevo por el simple hecho que la madurez, más la fatídica experiencia nos pone los pies en el suelo. Y es en ese momento en el que reflexionamos muy a nuestro pesar: -"Soy una persona... Vulgar y corriente".
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